El cuerpo es un cúmulo de aromas, pero pocos se conocen a la perfección, aguza el olfato y aprende a entrar al inmenso y delicioso mundo de los aromas femeninos.Uno de los aromas más subestimado es el de la vajina, incluso por nosotras mismas. Decenas de productos se venden para convencer a las mujeres de hacerse lavados y duchas vaginales que reducirán el aroma natural de su sexo. Lo que no saben, las que caen con facilidad en esos engaños publicitarios, es que oler a lavanda o a pino (como si se tratara de un azulejo) no es mejor -y está muy lejos de serlo- que oler a feromona. Una deliciosa invitación a la lujuria.
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